jueves, 7 de julio de 2016
Como alienarse de toda estructura y tradición si ahora mismo mis pensamientos limitan con 27 símbolos y sus variantes, tendrías que poner tu oreja contra mi pecho, abrirme la cabeza a ver está lo que te digo. Acá, más de alguno ya se despojó del fin de las estructuras, de las forman parte. Los pilares no sostienen, existen para ser sostenidos, el techo no protege del frío ni la lluvia, de arriba mira con recelo a los que estamos abajo. Lugares cerrados se reservan el derecho de admisión cuando estos en sí son inadmisibles. La naturaleza en su sabiduría nos dio el día y la noche para descansar, recuperar energía, nuestros grandes inventos de jefatura y trabajo con su "full time" no lo entienden. Nuestra inmensa mente y creatividad nos dio la posibilidad de crear infinidad de cosas que nos darán tiempo y terminamos por sacralizar el trabajo que "dignifica" y denostar el ocio como sinónimo de pereza. ¡Que asco me apesta!
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